DEL ERTE AL ERE.

 

DEL ERTE AL ERE

Los últimos datos en materia laboral parecen poco esperanzadores, la Seguridad Social cuantifica la caída de la afiliación en 950.000 personas, este aspecto unido a la incertidumbre de la reapertura de muchos negocios sobre todo los del sector servicios y a que algunos trabajadores aún no han cobrado su prestación por ERTE lleva a que se esté generando un clima de preocupación en la antagónica relación patronal-obrera.

Las empresas comienzan a valorar posibilidades de cómo y cuándo podrán ajustar sus plantillas, las opciones dependiendo de las peculiaridades propias de cada una de ellas giran en torno a las medidas de flexibilización del empleo, gestión de Expediente de Regulación de Empleo (ERE) e incluso el cierre de las propias empresas o negocios.

Centraremos el artículo en el caso concreto de los ERE. La diferencia entre ambos es que los ERTE suponen una suspensión temporal del contrato de trabajo, mientras que los ERE suponen una extinción colectiva de contrato de trabajo (no son otra cosa, que un despido colectivo)

Una vez establecida la diferencia entre ambos, debemos tener claro que el motivo en que se fundamente el ERE, debe ser objeto de análisis ya que del mismo dependerá la declaración de Improcedencia o Nulidad de los despidos.

Otro aspecto importante, es que las empresas que se encuentra o se han encontrado inmersas en un ERTE adquirieron el compromiso de salvaguardar los puestos de trabajo durante seis meses, pues bien, en caso de concurso de acreedores esta “salvaguarda” no tendría por qué producirse.

Con este panorama, las empresas deben planificar de manera cautelosa su estrategia de reorganización desde el punto de vista legal, del igual modo los trabajadores deben permanecer atentos a la situación y pedir asesoramiento antes que sea demasiado tarde ya que la Improcedencia o Nulidad de los despidos u otras decisiones del empresario, así como las Reclamaciones de Cantidad e incluso la posterior solicitud de pago al FOGASA muy habitual en caso de concurso de acreedores, son fundamentales para la “propia salvaguarda” de sus derechos.

 

 

Pedro José Hernández Pérez

Graduado Social

(Departamento jurídico, Laboral y Extranjería)

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